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    EK-KLESIA

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    EK-KLESIA

    Mensaje  Arturo Mendoza el Mar 31 Mayo 2011 - 15:34

    EKKLESIA


    LA IGLESIA DE CRISTO
    Ekklesia, la palabra griega que traducimos "iglesia", es una de las más importantes del NT. Como otras palabras neotestamentarias, ésta tiene un doble trasfondo.
    (I) Trasfondo griego de Ekklesia. En los grandes días de la Atenas clásica, la Ekklesia era la gente convocada y reunida en asamblea. La componían todos los ciudadanos de la metrópoli que no habían perdido sus derechos cívicos, y, salvo el hecho de que las decisiones tomadas debían ajustarse a las leyes del estado, sus poderes eran para todos los fines y efectos. La asamblea nombraba y destituía magistrados; dirigía la política de la ciudad; declaraba la guerra y hacía la paz; contraía compromisos y concertaba alianzas; elegía generales y otros oficiales militares; destinaba las tropas a las diferentes campañas y las despachaba desde la ciudad; era responsable de la dirección de todas las operaciones militares; recogía y distribuía los fondos públicos. Pero, en medio de todo esto, debemos destacar dos hechos sumamente interesantes. Primero, todas sus reuniones comenzaban con oración y sacrificio. Segundo, era una verdadera democracia. Sus dos santo y señas eran "igualdad" (isonomia) y "libertad" (eleutheria.) Era una asamblea en que cada uno tenía el mismo derecho e idéntico deber de tomar parte. Cuando había que dirimir alguna cuestión en que estuvieran implicados los derechos de algún ciudadano en particular, como en el casó de ostracismo o destierro, tenían que.estar presentes un mínimo de seis mil ciudadanos. En un sentido más amplio, ekklesia vino a significar cualquier asamblea de ciudadanos debidamente convocados. Es interesante hacer constar que el mundo romano nunca trató de traducir la palabra ekklesia; simplemente la transliteró, resultando ecclesia, y la usó de la misma forma que los griegos. Hay una sugestiva inscripción bilingüe (fechada entre el 103-104 d. de J.C.), encontrada en Atenas, que puede ser leída sobre el trasfondo de Hechos 18. Cierto Cayo Vibius Salutaris había presentado a la ciudad varias imágenes y, entre ellas, figuraba una de Diana. La inscripción dispone que las imágenes, situadas sobre sus respectivos pedestales, debían estar presentes en cada ekklesia de la ciudad convocada en el teatro. Para griegos y romanos la palabra era familiar en el sentido de asamblea convocada. Así, pues, cuando miramos todo esto frente al mencionado trasfondo, la iglesia era, como Deissmann apunta, la asamblea de Dios, la revista de Dios, y Dios es el convocador.
    (II) Trasfondo hebreo de ekklesia. En la Septuaginta, ekklesia traduce la palabra hebrea qahai que proviene de una raíz que también significa "convocar". Normalmente, es usada para significar la "asamblea" o "congregación" del pueblo de Israel. En Dt. 18:16; Jue. 20:2, se traduce "asamblea"; y en 1 R. 8:14; Lv. 10:17; Nm. 1:16, "congregación". Es muy común en la Septuaginta, donde aparece unas setenta veces. En el sentido hebreo, por tanto, significa el pueblo de Dios, convocado por Dios, a fin de que escuche a -y actúe para- Dios. En cierto sentido, la palabra "congregación", como traducción de ekklesia, pierde algo del significado esencial. Una "congregación" es cierto número de personas "que han venido juntas"; una qahal o ekklesia es cierto número de personas "que han sido convocadas". Las dos palabras originales, hebrea y griega, ponen todo el énfasis en la acción de Dios.
    F. J. A. Hort indica que, originalmente, la palabra no significa un conjunto de personas que han sido "entresacadas" del mundo, como tan a menudo se afirma. Ekklesia no tiene en sí tal sentido exclusivo. Significa que han sido "citadas fuera" de sus casas para ir a reunirse con Dios; y esto, tanto en el uso griego como hebreo, en sentido inclusivo, nunca exclusivo. El estado no citaba a unos cuantos privilegiados para que cargaran con sus responsabilidades, sino a cada hombre; Dios tampoco cita a unos pocos elegidos para que vayan a escuchar su palabra y a actuar de acuerdo con ella, sino a todo hombre.
    Así, en esencia, la iglesia, la ekklesia, es un conjunto de personas congregadas no tanto porque hayan escogido venir juntas como porque Dios las ha llamado a su presencia; no tanto para comunicarse mutuamente pensamientos y opiniones personales como para escuchar la voz de Dios.
    En el NT, ekklesia presenta tres aspectos diferentes de su único significado. (a) Significa "la iglesia universal" (1 Co. 10:32; 12:28; Fil. 3:6). (b) Significa "una iglesia local en particular" (Ro. 16:1; 1 Co. 1:2; Gá. 1:2). (c) Significa "la asamblea real" de creyentes que, en cualquier parte, se reúnen para adorar (1 Co. 11:18; 14:19, 23). En este aspecto, parece que el pensamiento de Pablo evolucionó. En sus primeras cartas, se trasluce el pensamiento del Apóstol con relación más bien a congregaciones individuales. Así, por ejemplo, habla de la "ekklesia de los tesalonicenses" (1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:2). Pero, más tarde, habla de la "ekklesia de Dios que está en Corinto" (1 Co. 1:2). Pablo llegó a pensar en términos de la iglesia universal de la cual las congregaciones individuales formaban parte. Sir William Ramsay vio en la configuración del imperio romano un antecedente de lo que bien pudo haber afectado el pensamiento de Pablo. Cualquier grupo de ciudadanos romanos, reunidos en cualquier parte del mundo, constituía un conventus civium romanorum, una "asamblea de ciudadanos romanos". Doquiera estuvieran reunidos, eran parte de la gran comprensión de Roma. No tenían sentido al margen de Roma; eran parte de la gran unidad; y, cualquier ciudadano romano que llegara a esa ciudad, era automáticamente un miembro más del grupo. El grupo podía estar separado de Roma por la distancia, pero, en espíritu, era parte de ella. Esta es, precisamente, la concepción paulina de iglesia. Un hombre puede ser miembro de cualquier congregación local, dentro de una cierta comunión dada; pero, si su pensamiento queda ahí, está muy lejos de la verdadera concepción de iglesia.
    La iglesia es el todo universal del cual cada congregación local es una parte, y lo más importante no es ser miembro de tal y tal congregación o de tal y tal comunión, sino ser miembro de la iglesia de Dios. Poniendo un ejemplo paralelo de fondo militar, diríamos que un soldado podría sentirse orgulloso de pertenecer al regimiento Granaderos de San Martín; pero si ese regimiento formara parte del Tercer Ejército le haría sentirse todavía más orgulloso; pero, que ese ejército formara parte del de su país natal, sería la mayor satisfacción de todas. Es bueno sentirse orgulloso de una congregación; es bueno recordar la tradición de una denominación; pero lo mejor de todo es tener conciencia de ser miembro de la iglesia de Dios.
    En el NT, la iglesia se nos describe de las formas siguientes:
    (I) Algunas veces -no muy a menudo- es descrita en términos humanos. Así, por ejemplo, Pablo habla de la iglesia de los tesalonicenses (1 Ts. 1:1; 2 Ts. 1:2). La iglesia está compuesta de hombres, por lo que, en un sentido, pertenece a los hombres; los hombres son los ladrillos con los que se edifica la iglesia. Jamás, en todo el NT, se usa la palabra iglesia para describir un "edificio". Siempre describe un conjunto de hombres y mujeres que han entregado su corazón a Dios.
    (II) Mucho más frecuentemente, la iglesia es descrita en términos divinos. La descripción más común es "iglesia de Dios" (1 Co. 1:2; 2 Co. 1:1; Gá. 1:13; 1 Ts. 2:14; 1 Ti. 3:5, 15). La iglesia pertenece a Dios y viene de Dios. Si no hubiera mediado el amor de Dios, no hubiera habido iglesia; si Dios no hubiera sido comunicativo, no hubiera habido mensaje ni ayuda en y para la iglesia.
    (Ill) Algunas veces, la iglesia es descrita como iglesia de Cristo. (a) En este sentido, Cristo es cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23, 24). Por consecuencia, la iglesia debe vivir y moverse de acuerdo con el pensamiento y la voluntad de Cristo. (b) La iglesia es el cuerpo de Cristo (Col. 1:24). Jesucristo actúa a través de la iglesia; y la iglesia debe ser manos para trabajar para él, pies para hacer sus recados y voz para hablar en su nombre. Un indio describió la iglesia como "la que continúa la vida de Cristo".
    Debemos tomar buena nota de una última cosa. En tiempos del NT, la iglesia no tenía edificios. Los cristianos se reunían en cualquier casa que tuviera una habitación lo bastante grande para albergarlos. Estas asambleas eran llamadas "iglesias de casa" (Ro. 16:5; 1 Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2). Cada hogar debe ser en el sentido real una iglesia. Jesús es el Señor de la mesa de la comida y de la mesa de la comunión. Y siempre será cierto que oran mejor juntos los que primero oran solos.



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