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    El Espiritu Santo Creador

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    El Espiritu Santo Creador

    Mensaje  administrador el Sáb 3 Ene 2015 - 21:13

    El Espíritu Santo participó activamente de la Creación. El Padre viene a ser casi como el “Ser pensante”, el Hijo es el Verbo, es decir, la “Palabra creadora” y el Espíritu Santo es la “mano ejecutora” de la Creación. Los tres trabajan en coordinación perfecta. El Padre piensa, diseña, arma, el Hijo ordena con la boca, porque Él es el Verbo, la Palabra y el que ejecuta la Creación es el Espíritu Santo.

    Génesis, 1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

    O sea, el Espíritu Santo ya estaba trabajando en la Creación. De entrada, el Espíritu Santo está poniendo orden en la Creación, a tal grado que el libro de Job dice:

    Job, 26:13 Su espíritu adornó los cielos; Su mano creó la serpiente tortuosa.

    Y, por si lo anterior fuera poco:

    Job, 33:4 El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.

    Si sustituimos la palabra “soplo” por “aliento” o, mejor aún, por “espíritu”, queda: “El Espíritu del Omnipotente me dio vida”, o sea: el Espíritu Santo. ¿Quién nos hizo a nosotros dentro del vientre de nuestra madre?. El Espíritu Santo.

    ¿Cómo operan Jesucristo y el Espíritu Santo en la Creación?.

    Salmos, 33:6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

    La Palabra de Jehová es el Verbo, es decir, Jesucristo. O sea: por Jesucristo fueron hechos los cielos. Y todo el ejercito de ellos (ángeles, astros) por el aliento (espíritu) de su boca, es decir, por su Espíritu Santo. Total coordinación: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajando en conjunto. Y esto rebate la doctrina diabólica y herética que el Espiritu no es Dios. Dicen que Cristo es la primera criatura que Dios Padre hizo. Cristo no es criatura sino co-creador y co-eterno con el Padre y con el Espíritu Santo.

    El Espíritu Santo es el encargado de revelar los misterios de Dios al creyente:

    Jeremías, 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

    ¿Y cómo nos lo va a revelar?.

    1º Corintios, 2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

    El versículo 10 dice textualmente que Dios nos las revelo [sus cosas] por el Espíritu [Santo].

    El ser humano tiene 3 maneras para comprender la realidad:

    1) O entiende por los 5 sentidos;
    2) O por la razón;
    3) O por la revelación de Dios;

    El Espíritu Santo hizo la obra en nosotros que nos permitió comprender las cosas de Dios, saber quién es Dios. Podemos concluir, entonces, que, quienes no conocen al Espíritu Santo, no conocen a Dios. Sin la ayuda del Espíritu Santo es imposible conocer, escuchar, entender y obedecer a Dios. Es imposible hacer la voluntad de Dios sin el Espíritu Santo.

    El Espíritu Santo no solo nos revela los misterios de Dios Padre sino que también nos revela los misterios de Cristo, el Mesías. No solamente nos habla del Padre. Nos explica quien en el Mesías, a lo que vino y lo que hace ahora en la gloria. El Espíritu Santo se paso hablando del Hijo, del Mesías. A través de los profetas, el Espíritu Santo enseño a la humanidad quien sería el Mesías, a que vendría, como reconocerlo, lo que haría a favor de la humanidad, su nacimiento, su vida, su muerte, previo rechazo y sufrimiento, su resurrección, su ascensión a los cielos, su gloria celestial, su aparición en el arrebatamiento, su regreso (2ª venida), su reino milenial (1000 años) y su eternidad. ¿Cómo conocemos todo esto del Mesías?. Por el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que revelo la persona y obra del Mesías.

    Juan, 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir 16:14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

    El Espíritu Santo nos guía a toda verdad y la verdad es el Mesías: Jesucristo dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. La palabra “guiar” implica “agarrarte de la mano - como un niño - y hacerte cruzar una calle”. El Espíritu Santo no hablara por su propia cuenta (no puede inventar doctrina) sino que tiene que hablar lo que Jesucristo ya dijo. No habla por su propia cuenta sino a nombre del Padre y del Mesías. El Espíritu Santo habla lo que oye. El escucha y habla. Y hablara las cosas que han de venir. El Espíritu Santo habla del futuro en la Biblia. El Espíritu Santo les revelo a los profetas y a los Apóstoles lo que vendrá en el futuro. El Espíritu Santo no se glorifica a sí mismo. Jesucristo dijo: El me glorificara. Jesucristo dijo: el Espíritu Santo tomara de lo mío. ¿Y que tiene el Hijo?. Lo que el Padre le dio. Y el Espíritu Santo nos lo hará saber.

    1º Corintios, 12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

    Nadie que tenga el Espíritu Santo llamaría jamás maldito a Jesús, ni lo insultaría, ni lo degradaría. Los ateos, cuando insultan a Jesús o se burlan de Él, no hablan por el Espíritu Santo. La contracara de esto es que nadie puede llamar a Jesús Señor sino es por el Espíritu Santo.

    Mateo, 16:13 Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 16:14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 16:15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16:16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 16:17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

    El hecho de que Jesús era el Cristo no se lo revelo a Pedro ni medico, ni filósofo, ni artista, historiador o poeta (carne y sangre). Se lo revelo el Padre que está en los cielos. O sea: entender que Jesús es el Cristo (el Mesías) es una obra del Padre y del Espíritu Santo.

    En síntesis: nadie puede llamar Señor a Jesucristo si no es por el Espíritu Santo y los que se atrevan a llamarlo Señor sin tener al Espíritu Santo, son los de Mateo, 7:21: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

    Solo el Espíritu Santo nos hace confesar genuinamente el señorío de Jesucristo. El resto, es alabanza de la boca para afuera. Jesucristo, citando a Isaías, hizo referencia a esto:

    Mateo, 15:7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 15:8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.

    Por ejemplo, los “testigos de Jehová”, por una parte, llaman a Jesús “Señor” y, por la otra, niegan su deidad (divinidad). Le llaman Señor pero no por obra del Espíritu Santo (sino creerían que Jesús es Hijo de Dios y Dios mismo).

    Por eso Jesús repetía: ¿Por qué me llamáis Señor pero no hacéis lo que yo os mando?.

    Otro caso es el de la "iglesia romana: reconocen, por un lado, el señorío de Jesucristo pero, por el otro, idolatran a la Virgen María, teniéndola por intercesora (“María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ….”), olvidando que solo hay un mediador entre Dios y los hombres, un único intercesor, que es sumo sacerdote: Jesucristo. La Virgen María no puede rogar ni interceder por nadie porque esa función la cumple únicamente Jesucristo. Llamar Señor a Jesús e idolatrar a la Virgen María, desde ya, no es una obra del Espíritu Santo. Solo se puede llamar Señor a Jesucristo haciendo su voluntad, obedeciéndolo y la voluntad de Dios es que lo idolatras se arrepientan (ningún idolatra entrara en el Reino de Dios).


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    Solo un buen siervo esta dispuesto a servir siempre.

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