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    Por que Pablo habla de la Cruz?.

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    Por que Pablo habla de la Cruz?.

    Mensaje  administrador el Sáb 3 Ene 2015 - 21:57

    ¿Por qué Pablo menciona tanto la cruz?.


    Pablo dice: lejos está de mí gloriarme en la resurrección. Lejos está de mí gloriarme en la divinidad del Verbo. Lejos está de mí gloriarme en la eternidad del verbo. Lejos está de mí gloriarme en todos esos aspectos. Solo en una cosa me gloriare: en la cruz de Jesucristo.

    Gálatas, 6:14 Pero lejos este de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

    1 Corintios, 1:17 Pues no me envió Cristo a  bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que se haga vana la cruz de Cristo.

    Para que no se haga vana la cruz.

    1 Corintios, 1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

    La palabra de la cruz es locura.

    1 Corintios, 1:23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura.

    Predicamos a Cristo crucificado.

    Gálatas, 3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascino para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?.

    ¿Por qué Pablo se gloria tanto en la cruz?. La cruz era una cuestión negativa. Era algo maldito.

    Deuteronomio, 21:22 Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero. 21:23 no dejareis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterraras el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminaras tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

    Filipenses, 2:8 y estando en la condición de hombre, se humillo a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

    Las cuestiones en las que Pablo pudo haberse gloriado y no se glorió:

    Su espiritualidad (la de Pablo):

    Jeremías, 9:23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 9:24 Más alábese en esto el que se hubiera de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

    Y Pablo estaba autorizado para gloriarse en ese sentido.

    La eternidad del Verbo:

    Se dice que Cristo nació en Belén. Cristo no nació nunca. El que nació fue Jesús. Cristo siempre existió, el Verbo. Él fue inmolado desde el principio del mundo. Antes que Abraham fuese yo soy!!!.

    Proverbios, 8:22 Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras.

    Colosenses, 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en el subsisten.

    Por él fueron hechas todas las cosas y él es antes de todas las cosas. Pedro le dijo: tú tienes palabras de vida eterna, palabras de alguien que nunca nació, que nunca morirá, que siempre existió. De existencia eterna.


    El nombre de Jesús:

    Los apóstoles sabían sacarle jugo al nombre de Jesús. Conocían la dinamita y la potencia que había en ese nombre. Y en ese nombre invadieron el imperio romano. Conquistaron el mundo con ese nombre. Pablo confiesa que había sido enemigo de ese nombre, pero que había sido derrotado por ese nombre. Y ahora estaba dispuesto a ir a Roma por ese nombre. Los apóstoles fueron amenazados por predicar en ese nombre. Y fueron encarcelados y azotados por ese nombre. Pero salieron gozosos de haber sufrido por ese nombre.

    El Señorío de Cristo:

    1 Corintios, 1:31 para que, como está escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor.

    Pero hemos predicado un evangelio aguachento. De ruegos, de ofertas….., un evangelio de promesas sin demandas. De privilegios sin responsabilidades. De resurrección sin el calvario………….

    La oratoria de Jesús:

    Nunca un hombre hablo como él, se dijo. Por los pulpitos del Antiguo Testamento, habían pasado los mejores oradores de la historia: Platón, Aristóteles, Sófocles. Buda, Confucio, Lao Tse. Grandes filósofos. Lenguas de oro para hablar. Habían pasado nada menos que Isaías, Salomón. La reina de Saba vino a escuchar su sabiduría y quedo pasmada. Pero Jesús dijo que había uno más sabio que Salomón, que era él. El desafió al Antiguo Testamento. La gente decía: jamás hablo un hombre como este. Pero si habían escuchado a Salomón, habían escuchado a Isaías (quien no se encanta leyendo Isaías: el quinto evangelio).  Pero ¿Por qué Cristo era superior?. Porque todos los profetas decían: Oye Israel, así dice el Señor. Pero Cristo nunca dijo así, porque él era el Señor. El decía: Oísteis que fue dicho a los antiguos: no te perjuraras, no harás un juramento falso. Mas yo os digo: no juréis, ni por el cielo, que es el trono de Dios, ni por la tierra, que es el estrado de sus pies, ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran rey, ni por tu cabeza juraras porque no puedes hacer un cabello blanco negro. Oísteis que fue dicho a los antiguos: no cometerás adulterio. Mas yo os digo: cualquiera que mire una mujer codiciándola, no siendo su esposa, adultera con ella en su corazón.-

    La singularidad de Jesús:

    Jesús era un ser incomparable. Comparados con Jesús, todos los grandes hombres son un barro. ¿Qué pasa con las luces de la calle cuando sale el sol?. No alumbran más. Todos los grandes hombres han muerto, pero Jesús se pasea entre los sepulcros, vivo y glorioso. Nunca fue a la escuela, pero todos los libros hablan de él. Nunca un profesor tuvo más alumnos que él. Nunca un general tuvo más soldados dispuestos a morir por él, que Jesucristo de Nazaret. Solo dos veces cruzo la frontera. Sin embargo, el país más humilde, por haber contado con su sola presencia, se lo llama Tierra Santa.

    La resurrección de Jesús:

    Pablo podía haberse gloriado en la resurrección de Jesús. Si vamos al Louvre, en Paris, encontramos las cenizas de Napoleón. Si vamos al Capitolio, en EEUU, encontramos las cenizas de George Washington. Pero si vamos a Jerusalén, no encontramos nada, porque el resucito. En los sepulcros de los grandes hombres, hay epitafios que dicen “aquí yace el gran hombre, el gran poeta, el gran filósofo”. Pero el sepulcro de Cristo no tiene ningún epitafio. Solo dos ángeles, hermosos, vivos, inteligentes, que dicen: no está aquí ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?.

    En todas estas cosas podía haberse gloriado Pablo y no se glorió.

    Razones por la que Pablo se gloria en la cruz:

    La primera es porque Dios, en la cruz, logro hacer lo que jamás se le paso al diablo por la cabeza. Jamás el diablo imagino que Dios sería tan audaz. Dejar que su hijo muriese. El diablo jamás pensó que Dios llegaría tan lejos. En la cruz, Dios logro hacer lo imposible: lograr perdonar al hombre, sin quebrantar su ley, sin desdecirse. Dios había dicho: el alma que pecare, morirá. El día que comas lo prohibido, morirás. Sellado con el sello del rey. La paga del pecado era la muerte. Dada estaba la sentencia. Pero Dios amaba al hombre y no quería que el hombre pereciese, queriendo que todos procedan al arrepentimiento. ¿Cómo hacerlo?. ¿Cómo salvar al hombre sin desdecirse, sin quebrantar su propia ley?. Solo había una manera: la cruz.

    La mejor manera de poner una idea grande en una cabeza chica es usar una comparación. Dos amigos se criaron juntos. Y uno se hizo delincuente y el otro juez. Y un día el delincuente cometió una fechoría y justo, por esas cosas de la vida, fue juzgado por su propio amigo de la infancia. El delincuente pensó entonces: el me perdonara, porque somos amigos. Pero el juez lo condeno a pagar una multa. El delincuente comenzó a llorar. “Mi amigo me traiciono”, pensó. Pero el juez se bajó del estrado, se sacó la toga, saco la billetera y le pago la multa. Lo condeno y lo salvo. Eso hizo nuestro Dios: nos condenó, pero bajo del cielo, en la forma de Jesús, y pago la multa en la cruz. Nos condenó y nos salvó. Por eso es que Pablo se gloria en la cruz.

    La creación de la cruz, en la mente de Dios, ya estaba en la teología:

    Salmos, 103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

    El oriente y el occidente…., alejo nuestros pecados (ahí tenemos el palo horizontal).

    Efesios, 4:8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto llevo cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 4:9 Y eso de que subió ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?.

    Subió arriba de todos los cielos y bajo a la parte más baja de la tierra (ahí tenemos el palo vertical), formando la cruz de la misericordia.

    Pablo dice: para que conozcamos la altura, la profundidad y la anchura de la cruz.

    No hay amor más grande que el que enseña la cruz. Puedes ver a Jesús, clavado en la cruz, entre el cielo y la tierra, diciendo “Padre ¿por qué me has abandonado?”. ¿Piensas que Dios no quería librarlo de toso eso, de los golpes, de los escupitajos y de las ignominias?. Pero de tal manera amo Dios al mundo, que dejo que su Hijo muriera por nosotros……

    El maquinista accionaba la palanca para levantar y bajar el puente. Cuando pasaban los barcos, lo levantaba y cuando pasaba el tren lo bajaba. Su hijo vino a dejarle la comida. Luego, jugando se cayó al agua y comenzó a pedir auxilio. Decía, sálvame papito, sálvame. Imagínense el corazón de ese padre. Pero ahí venia el tren, con miles de personas. Si salvaba al hijo, todos perecían. Y el padre, llorando, bajo el puente, mientras el hijo moría. De tal manera amo Dios al mundo…….

    Al pie de la cruz, podría escribirse estos dos letreros:

    1)     Así amo Dios al hombres;
    2)     Este es el precio que Dios pago por la salvación de tu alma;

    La cruz nos habla de simetría. De la simetría del amor de Dios. Eran dos palos: uno horizontal y otro vertical, formando una cruz. Un palo hacia arriba: amor a Dios. Un palo hacia abajo: amor a mí mismo. Uno a la derecha: amor a los simpáticos. Uno a la izquierda: amor a los impíos. Pero nosotros hemos hecho una cruz con un solo palo: la cruz del egoísmo. Cuanta gente pasa necesidades y no hay un hermano que le tienda la mano. No hay misericordia. El prójimo, para nosotros, no tiene rostro…….

    Por esto Pablo se gloria en la cruz.

    Pablo se gloria en la cruz, porque la cruz nos habla de que tenemos que sufrir. Normalmente se predica un evangelio de promesas sin demandas, de privilegios sin responsabilidades, de resurrección sin el calvario.

    La prosperidad que se predica, es media prosperidad, es media verdad. Es real: Dios quiere bendecirnos en esta vida. Quiere bendecirnos, también, en la futura. Pablo dijo que estaba entrenado para la hartura y también para pasar necesidades, hambre. Se estar en todas las situaciones, dijo.

    Filipenses, 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.


    1 Pedro, 4:12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. 4:13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. 4:14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 4:15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno. 4:16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 4:17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?. 4:18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?. 4:19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.


    El sufrimiento es natural al Evangelio, porque el calvario nunca logro pavimentarse. El calvario es áspero. Ahí nadie te aplaude. Todos te escupen y abofetean. Nadie te felicita. Hay muchos “turistas del calvario” que, en lugar de llevar la cruz, quieren que la cruz los lleve a ellos. Quieren una cruz elegante, con escalera para subir, almohada para descansar y clavos de goma.

    Si la cruz nos recuerda que tenemos que sufrir, recordemos que había tres cruces en el calvario. Y los tres no eran santos: había dos malhechores que también tenían cruz. No solo Jesús tenía cruz, sino que los bandidos también. Y un ladrón creyó en Cristo y no escapo de la cruz. Y el otro no creyó y tampoco escapo de la cruz. ¿Por qué?. Porque la cruz es el símbolo del sufrimiento. Nadie se escapa de llevar una cruz en esta vida. Esta tierra ha sido llamada “el valle de las lágrimas”. Cuando llegamos aquí, llegamos llorando (por la palmada inicial del médico) y cuando nos vamos, dejamos llorando a otros. El sufrimiento es necesario.

    Un hombre se quejaba porque sufría mucho. Parece que a Dios se le paso la mano con él, con la cruz que le había dado. El hombre dijo: si yo pudiese ver a Dios, le pediría que me la cambiase. Y una noche tuvo un sueño. Vio a Jesús y dijo: voy a aprovechar para decirle que me cambie la cruz. Señor: parece que la cruz que usted me dio es muy pesada ¿podría cambiármela?. El Señor le dijo: ahí están las demás cruces, toma otra que te guste. El hombre tiro su cruz ahí, en medio de las otras cruces. Eligio primero una y no le gusto. Dijo: esta es muy liviana y la deshecho. Luego eligió otra, pero era muy pesada. Dijo: con esta no llego ni a la luna y mucho menos al cielo. Y entre tanto que eligió y deshecho, eligió una que le quedaba justo y dijo: con esta me quedo Señor. Y el Señor se rio y le dijo: esta es la misma cruz que tenías y que pediste cambiar.

    Porque Dios no dará más carga que la que podamos llevar……

    Esa (y no otra) es la cruz que tu tiene que llevar.

    Esto es curioso. Tres cruces. Un malhechor se arrepintió y no escapo de la cruz. No, no. Tiene que continuar con la cruz. El otro no se convirtió y también siguió con la cruz. Esto es simbólico y es fantástico. Aquel que creyó, entonces ¿qué diferencia tiene con el que no creyó, si los dos tuvieron cruz?. La diferencia es que uno salto al paraíso y el otro al infierno. Entonces hay una cruz maldita y otra bendita.

    Cuando Moisés saco a Israel de Egipto, atravesaron el desierto. Ya en el desierto, a causa de que muchos murmuraban contra Moisés, Dios envió una plaga de serpientes, de cobras. Salían de la arena, de todas partes y picaban a casi todos. Y morían. Moisés oro a Dios pidiendo misericordia y Dios le dijo que fabricara una serpiente de bronce sobre un asta y que todo aquel que la mirara, cuando fuese mordido, sanaría, solo por mirarla, solo por la fe.


    Números, 21:4 Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. 21:5 Y hablo el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 21:6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. 21:7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oro por el pueblo. 21:8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

    Pablo, por su parte, también nos muestra la salvación por fe. A Dios no se lo busca con la cabeza, sino con el corazón.

    Juan, 3:14 Y como Moisés levanto la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. 3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

    Para ser perdonado gratuitamente por la fe.

    Pablo, también se gloria en la cruz, porque con la cruz quedamos al nivel de los Israelitas.

    Los judíos, los israelitas tenían todos los privilegios religiosos. Nosotros, para ellos, éramos perros. No es bueno, dijo Jesús, tomar el pan de los hijos y dárselo a los perrillos!!!. Así eran tratados los gentiles.

    Romanos, 3:1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de que aprovecha la circuncisión?. 3:2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

    La salvación viene de los judíos, de Israel. Los patriarcas son de ese pueblo. Para más remate: el Señor vino también de ahí. Ellos tenían todos los privilegios.

    Romanos, 9:4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas. 9:5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas…..

    Juan, 4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

    Efesios, 2:11 Por tanto, acordaos de que en otros tiempos vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 2:12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. 2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos uno solo y nuevo hombre, haciendo la paz. 2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 2:17 Y vino y anuncio las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca. 2:18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

    Pero con la cruz, la cosa cambio. Nosotros, que no valíamos nada, ahora quedamos mejor que el propio Israel. Éramos perros incircuncisos. Sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, los pactos abrahámicos, davídicos y salomónicos. Sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero, por la sangre de Cristo, hemos sido hechos cercanos y esa sangre fue derramada en la cruz. De los dos pueblos hizo uno, de modo que nos dejó al mismo nivel. Nos fundió con Israel. De los dos, nació un solo y nuevo hombre. Y, mediante la cruz, reconcilio a ambos en un solo cuerpo.

    Pablo, además, se gloria en la cruz, por la “radioactividad” de la cruz. Cristo murió para reconciliar las cosas en la tierra y en el cielo.

    El cielo estaba sucio:

    Hebreos, 1:10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 1:11 Ellos perecerán, más tu permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura.

    Todo el universo estaba envejeciendo, por causa del pecado.
     

    Job, 15:15 He aquí, en sus santos no confía, y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos. 15:16 ¿Cuánto menos el hombre, abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?.

    Todo el universo fue redimido por la sangre de Cristo en la cruz.

    Colosenses, 1:20 y por medio de el reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

    El cielo estaba sucio. Mediante las sangre de su cruz, reconciliar las cosas de la tierra y del cielo. Las cosas del cielo…….

    Hebreos, 9:23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

    Con mejores sacrificios que estos (de animales).

    Romanos, 6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

    Nuestro viejo hombre fue crucificado conjuntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido. Y como el resucito, nosotros también resucitamos.

    Hebreos, 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

    Por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz. Este es otro misterio.

    La cruz era horrorosa. Los crucificaban desnudos. Les daban posca (vinagre con hiel). Los traspasaban con una lanza, para ver si estaban vivos o muertos. Y si no habían muerto, los remataban a mazazos y martillazos. Les quebraban todos los huesos. Era terrible. Ser crucificado desnudo. Imagínate: sin el taparrabo y todos mirando, porque era costumbre para ellos eso. Se orinaban en la cruz. Esa era la vergüenza de la cruz. Sufrió muerte y muerte de cruz.

    Pero Jesús tenía miedo de morir crucificado.

    Hebreos, 5:7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y suplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

    Él lo pensó muchas veces. Fue oído por su Padre, a causa de su miedo reverente. El sufrió una cromidosis: se le reventó el corazón. El pericardio está protegido por una pared de agua, con otra glándula, que hace una especie de bloqueo para que el corazón no roce con la carne. Pero, cuando el sufrimiento es muy intenso en una persona, se rompe eso y la sangre se mezcla con el agua y es por eso que el sudaba gotas de sangre. Esto se llama cromidosis.

    Imaginen el siguiente dialogo, entre el Padre y el Hijo:

    Jesús dice: Padre, tendré que tomar este cáliz de la muerte. En tu infinito entendimiento, no existe otro modo de salvar al hombre. Digamos, un decreto de perdón. Que tal, Padre, si matamos todos los animales, todos los ángeles, y salvamos al hombre, ya que tú lo quieres tanto.

    Hijo (contesta Dios) tú no sabes, porque tú te despojaste de tu gloria (Filipenses, 2: 4 al Cool y te hiciste siervo (Juan, 15:15) y el siervo no conoce las cosas de su Señor. Por eso es que el Hijo no sabe (Mateo, 24:32).

    Hijo, la gravedad de la ofensa se mide en la calidad del que la hace y del que la recibe. Es una cosa diferente ofender a un lustrabotas que a un juez. Entonces, por ofender a una persona infinita, la multa debe ser infinita. Ni todos los toros bastaran para el sacrificio (está escrito). Pero si tu mueres, Hijo, tu sí que puedes salvarlos porque una gota de tu sangre no tiene pecado, así que imagínate si la das toda. Porque ellos nacen y mueren contaminados por el pecado. Pero tu no. Tu madre fue virgen, su cordón umbilical impidió que su sangre pasase para ti y como no tenías la sangre de un padre humano, era mi sangre, sangre de Dios, sangre divina que limpia de todo pecado. Es por eso que tu sangre los redime. Una sola gota redime todos los mundos que pudiesen existir, porque es una sangre infinita y eterna. ¿No te causa gozo, Hijo, todo esto?.

    Si, Padre, me encanta pensar en ello. Daré mi vida por ellos.

    El, entonces, se sometió a la cruz, por el gozo que le fue propuesto de tu felicidad. Por el gozo de tu vida.


    Como dice Hebreos, 12:12 Por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz.


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    Solo un buen siervo esta dispuesto a servir siempre.

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